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Restauración del monacato en la Iglesia Ortodoxa Rusa 

Domingo krpan

l monacato ruso se ha hecho famoso en el mundo sobre todo por el “starez” (anciano) Zosima de “los hermanos Kamarazov” de F.M. Dostoievsky. Zosima retrata principalmente al starez Ambrosio Grenkov, muerto en 1890, pero como siempre los personajes de novela representan a varias personas reales. El gran escritor conoció a su héroe en el eremitorio del monasterio Optyna Dustin de la diócesis de Kaluga. Este monasterio, como todos los demás de la URSS fue confiscado por los bolcheviques, profanado y expoliado y sus monjes dispersos.

El lugar y la importancia que ocuparon los monasterios y los monjes en la historia de la Iglesia y de la Nación Rusas los tocamos aquí solo marginalmente aunque sabemos que han sido fundamentales allí como en toda la cristiandad.

La población eslava de las actuales Rusia y Ucrania que dominaban los Varegos-vikingos ha sido bautizada a la fuerza como todas naciones “bárbaras” medioevales. En Kiev ya existía una Iglesia cristiana en el siglo X, de San Elías, donde oficiaban los sacerdotes griego bizantinos para sus compatriotas comerciantes que circulaban por el río Dnieper. El gran príncipe Vladimir, al casarse con la princesa imperial Ana, hermana de “basileus” Basilio II, es bautizado por misioneros bizantinos y hace bautizar a sus súbditos en el año 988; con el bautismo se introduce en esas regiones la tradición eclesiástica bizantina.

Los nuevos cristianos lo eran en realidad solo de nombre, con todo muy pronto algunos eremitas establecen el monasterio de las Grutas en las cercanías de Kiev, y ya desde el inicio hay allí monjes de entre la población local. Este eremitorio se desarrolla con el tiempo en una gran abadía que significo para los Eslavos orientales lo que Montecassino fue para los cristianos de Occidente. Los monasterios se establecen cada vez mas tierra adentro y así constituyen en la nueva cristiandad centros de evangelización y espiritualidad. De este manera catequizan a las poblaciones neófitas. Los obispos regularmente son elegidos de entre los monjes porque según el uso bizantino, donde los diáconos y sacerdotes son casados, solamente los célibes pueden ser promovidos al episcopado.

En la sociedad bizantina con un milenio entero de continuidad cultural ininterrumpida no fue necesario que los monjes se dedicaran a conservar la cultura; los estudios eran cultivados en diversos ambientes, así que en los monasterios se mantuvieron la oración, la penitencia y el trabajo manual sin interesarse por otras cosas. Los monjes además con su enorme prestigio espiritual en el pueblo simple, se consideran a si mismo guardianes fidelísimos de la ortodoxia, incluso contra las presuntas desviaciones dogmáticas de los emperadores y su corte, e incluso de la misma jerarquía eclesiástica. Los monasterios rusos, si bien eran fundados entre gente sin cultura, siguieron la tradición bizantina. Sus grandes propiedades y el trabajo metódico transformaron a muchos de estos en verdaderas empresas agrícolas e industriales. A finales del siglo XV, el abad Nilo de Sorá, muerto en 1508, proponía al norte del río Volga, un tipo de monacato con pobreza individual y colectiva, junto con un asiduo trabajo intelectual. ¿Quizás le sirvió de modelo la Orden Dominicana?. Su iniciativa fue condenada por el sínodo de Moscú de 1503; aquí prevaleció la tendencia del Abad José de Volokolamsk, muerto en 1517, que propugnaba monasterios grandes y poderosos regidos por la tradición y el formalismo. El emperador Pedro I (1684-1725), si bien simpatizaba con los monjes doctos de Kiev, en realidad oprimió el monacato en su Imperio. Peor aún fue Catalina II (1762-1796). Además de oprimir y expoliar los monasterios, llegó incluso a prohibir a los monjes de tener en sus celdas plumas y tinta.

Según el último informe oficial pre-soviético, de 1914, había en el inmenso Imperio Ruso 550 monasterios masculinos con 11845 monjes profesos y 9.485 novicios; 304 de estos monasterios recibían subsidios del estado, 170 no recibían tales subsidios y 72 eran curias episcopales; había 475 monasterios femeninos con 17283 monjas profesas y 56016 novicias. La desproporción entre profesos y novicios se debía a que los monasterios tenían cupos de monjes que no se les permitía superar.

El período bolchevique – soviético proponía suprimir el monacato e incluso la Iglesia en pleno con la Ley de “Libertad de Conciencia” de 1918. allí fueron confiscados todos los bienes de la Iglesia e incluso los vasos sagrados. Ya en vida de Lenin la mayor parte de los monasterios fueron expropiados según la Ley mencionada, los monjes y monjas dispersos, muchos de ellos deportados y centenares incluso martirizados. Algunos monasterios fueron convertidos en museos, otros dedicados a colonias de vacaciones, otros a departamentos habitacionales, otros como “hogares” para delincuentes juveniles; el monasterio de Solovki de Mar Blanco fue convertido en una de las peores penitenciarías para los intelectuales y el clero rusos. Muchas Iglesias fueron convertidos en salones de clubes, cinematógrafos, depósitos de diversos materiales o simplemente destruidas. Infinitud de obras de arte en frescos, mosaicos, iconos y utensilios sacros fueron destruidos o dedicados al comercio y contrabando. Las nutridas bibliotecas monásticas fueron dispersas o destruidas. Las hermosas propiedades agrícola ganaderas o industriales, clásicas en el monacato, fueron destruidas y desmanteladas. Incluso las reliquias de santos fueron confiscadas y sometidas a revisión; caso típico fueron los restos de Serafín de Sarov, depositados en un museo de Leningrado, ocultos y recuperados actualmente.

Por el tratado Ribentrop – Molotov de 1939, y luego por la redelimitación de Yalta en 1945 la URSS anexa un extenso territorio desde Finlandia hasta Rumania en el cual había mas de 50 monasterios en función, entre estos los grandes y famosos de Valaamo, de Pskov y de Pochaev. Luego viene el “deshielo eclesiástico” de posguerra cuando fueron reabiertos miles de iglesias y algunos monasterios importantes como la Abadía de la Trinidad y San Sergio en Rusia y la de las Grutas – Pecherskaia Lavra de Kiev. Así se llegó al período equívoco de Kruschov, cuando fueron otra vez clausurados los dos tercios de los templo abiertos, 5 seminarios y 51 monasterios. En el período de Breznev se mantuvo inmutable este status quo kruschoviano.

Vientos favorables comenzaron a soplar a partir de los festejos del Milenario del bautismo del príncipe Vladimir y sus súbditos en 1988 durante el gobierno de M. S. Gorbachov. Fue promulgada la nueva Ley de Libertad de Conciencia en 1991, que anulaba la homónima de Lenin de 1918, la cual a su vez era copia fiel de la ley francesa anti-eclesiástica de 1905. Con la nueva Ley, se inauguraba el período de libertad religiosa con lo cual comienza la restauración de la vida eclesiástica a todos los niveles. Esto significo la reapertura de templos, monasterios, seminarios y tres facultades de Teología. La Iglesia recobra su personaría jurídica y se le devuelven edificios y diversos utensilios eclesiásticos. Aunque las propiedades con las que se mantenían diversas instituciones se devuelven solo en pequeña parte. La enorme URSS se desmiembra en tres estados europeos: Rusia, Ucrania y Rusia Blanca. Se separan los países caucásicos, entre estos Armenia y Georgia cristianos, y los del centro de Asia musulmanes. El Patriarcado Ortodoxo de Moscú conserva su jurisdicción como era, pero las Iglesias de Ucrania y Rusia Blanca adquieren una cierta autonomía. La Iglesia Ortodoxa de Ucrania a su vez se debate con su jerarquía dividida en tres facciones.

La Iglesia Ortodoxa se encuentra ahora frente a necesidades enormes y múltiples. Con escaso personal y medios debe satisfacer objetivos pastorales de todo tipo después del vacío que dejo la opresión del partido comunista. Se redistribuyen las diócesis, se establecen nuevas, se recluta nuevos cuadros de sacerdotes y diáconos. A la vez la inflación monetaria dejó las arcas vacías, pero con todo las instituciones entran en función y se reconstruyen miles de edificios.

Uno de los aspectos mas notables de esta reconstrucción de la Iglesia rusa es el restablecimiento de su monacato. Junto con los 16 monasterios ya existentes, vienen reestablecidos en el territorio de la ex URSS 522; poco mas de la mitad son femeninos, y desde ya estos con comunidades mas numerosas. La región mas dotada es Moldavia, con 40 monasterios abiertos. La enorme diócesis de Moscú cuenta con 36, entre estos, la celebre y gran Abadía de la Trinidad y San Sergio; algo parecido con las diócesis antiguas de Rusia central. Regularmente el gobierno ruso devuelve el edificio del monasterio otrora existente que frecuentemente no son mas que ruinas. De las comunidades ya existentes alguno monjes son enviados a fundar un nuevo núcleo en algún edificio recuperado. Así resucitan los antiguos cenobios. Han sido recuperados así los famosos monasterios de Valaamo que cuenta ya con 200 monjes, entre profesos y novicios; luego el de San Cirilo del Lago Blanco y finalmente el de las Islas Solovki del Mar Blanco, restablecido este por pedido popular y tristemente famoso por su penitenciaría durante la era estaliniana; cuenta actualmente con una docena de monjes. Todas las diócesis incluso la de Murmansk y la Vladivostok sobre el Pacífico tienen sus monasterios. Los edificios en general conservan la planta cuadrangular calcada todavía en la antigüedad de los campamentos romanos militares en el Egipto con la iglesia principal en el centro y las diversas dependencias alrededor. Los grandes monasterios tienen varios templos.

La regla monástica que observan es básicamente la de san Basilio Magno, con la cual cada monasterio redacta sus constituciones propias. Equivalen mas o menos a los monasterios benedictinos del Occidente. Jerárquicamente dependen del obispo local, pero las grandes abadías se esfuerzan por depender del Patriarca directamente, como las abadías nullius del occidente, lo cual reporta frecuentemente roces entre los superiores y el obispo local. Órdenes diversas como las occidentales no las hay, pero no faltan monjes que se interesan por las órdenes mendicantes católicas. Siempre se observa el cenobitismo, aunque el eremitismo no se excluye.

Las vocaciones proviene de diversos ambientes y tipos de gente. La crisis moral a la que ha llegado la sociedad ex-soviética ciertamente influye en esta atracción en el monacato, como siempre ha ocurrido en momentos críticos de la historia. Muchos postulante vienen pero pocos perseveran durante el noviciado hasta la profesión. Las comunidades actuales son relativamente poco numerosas salvo en algunos monasterio mas importantes. Los diáconos y sacerdotes son la minoría. Estos actúan pastoralmente en los mismos monasterios que son siempre centro de peregrinación popular, luego ejercen diversas obligaciones pastorales en el ejercito, hospitales, cárceles, en la enseñanza y en ediciones de libros y periódicos. Los monasterios femeninos a veces mantienen instituciones caritativas. Finalmente esta el trabajo manual obligatorio en el campo y en las artesanías. Los monasterios mantienen también las tradicionales hospederías, donde a veces los peregrinos pagan su estadía o cumplen su penitencia con el trabajo.

El problema económico es general, y a veces doloroso. No existen las propiedades con que se mantenían los monasterios y se reestablecen solo en pequeña parte. La restauración de edificios antiguos deteriorados es costosísima y complicada, y luego están las exigencias de la vida común. El pueblo cristiano empobrecido colabora como puede, tanto con limosnas como con su trabajo. En las iglesias de los monasterios, se celebran regularmente los oficios divinos según las constituciones litúrgicas, es decir las Horas canónicas y la Eucaristía, mas rogativos por diversos motivos.

¿Porque tantos monasterios reabiertos en un solo decenio? Nuevos fundados recientemente son muy pocos. Desde ya que las vocaciones monásticas se han multiplicado, que se dan en todas las diócesis, pero también está la idea nostálgica de restaurar la historia suspendida por el régimen soviético. Por otra parte hay allí un solo tipo de vida religiosa que es la monástica, mientras que en el Occidente hay una gran variedad de ordenes y congregaciones con infinidad de casas y pocos monasterios de tipo clásico, así los 522 monasterios con que cuenta el Patriarcado de Moscú no son un número excesivo. Hay que agregar que en Ucrania un número, que sería un tercio de los monasterios existentes, no reconocen la jurisdicción patriarcal sino la propia de Kiev. El tema del monacato católico aquí no lo tratamos.

Fonte:

Güemes 2962 - C1425 BKB - Buenos Aires - Argentina

 

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